Jardín privado
en Valdemarín, Aravaca
En este proyecto, realizado en colaboración con los paisajistas Muñoz y Moreu, cada punto de luz ha sido cuidadosamente estudiado para crear un recorrido sutil y lleno de matices.
Balizas de baja altura acompañan el camino, la iluminación sobre los troncos y la proyección en los árboles aportan profundidad, mientras que una temperatura de color de 2.700 K envuelve el espacio en una atmósfera cálida y acogedora.
Palmeras, agua y luz. Lo justo para que, por un instante, parezca que estás en Bali.
El resto lo hace un proyecto donde el verdadero protagonista no es la iluminación, sino el paisaje.









